Cuidar la tierra con prácticas de antaño
La agricultura ecológica, sin químicos, es una medida alternativa que diversos grupos proponen para la soberanía alimentaria
Por Gloria Morán
Foto: Luis Velásquez
CONTRAPUNTO. SAN SALVADOR – Todo los días, como ya es costumbre, Julián Pérez Pérez, armado con su cuma bien afilada y su sombrero, recorre y cuida con afán sus parcelas, en las que ha sembrado diversos tipos de cultivo. Con orgullo exclama que desde hace nueve años que emplea la agricultura orgánica tiene “seguridad alimentaria,” para él y su familia.
Julián es un hombre que pasa de los 60 años, es moreno, estatura mediana y vive en el departamento de La Libertad junto a su esposa y su decena de hijos y nietos. Siembra en sus tierras desde 1987.
Afirma que desde hace nueve años que inició a sembrar semillas criollas, es decir, totalmente naturales, y dejó de utilizar semilla transgénica, abonos e insecticidas que contenían químicos, la producción de sus cultivos ha mejorado al igual que la salud de la tierra en la que siembra.
Añade con ímpetu que ese tipo de cultivos garantiza la salud del ser humano y produce una mayor resistencia de la tierra y las cosechas ante los embates ambientales que provoca el Cambio Climático.
“Yo estoy convencido que la tierra es como mi segunda madre, ella me cuida, me
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Frijol arroz, parte del cultivo de Julián Pérez Pérez |
la comida, si yo la cuido ella me va a cuidar”, expresó Julián al hacer énfasis en el cuidado de la tierra como una forma de agradecerle por las cosechas que en ella se producen.
En sus parcelas tiene siembras de maíz, frijol, arroz, frijol arroz, naranjas, papayas, piñas, guineos y otra diversidad de especies. Asegura que el modelo de agricultura que usa es el que le permite tener tantos productos dentro de sus tierras.
Le llaman el “agrónomo sin estudios” porque es él mismo quien produce los insecticidas y plaguicidas para el mantenimiento de sus cultivos.
“Todo lo que yo hago es totalmente natural, orgánico, eso fertiliza más el suelo, hay una parte del terreno que ya ni necesita ser abonada porque ya tiene suficiente, y gracias a que todo es natural”, dice con un rostro de satisfacción.
Recuerda que al principio de su vida como agricultor éstas eran las prácticas que se hacían, sin químicos, pero con el afán de producir más y en corto tiempo los químicos fueron parte de su método, pero ahora recomienda que se vuelva a las prácticas antiguas: con semilla criolla y mantenimiento orgánico.
Agricultura sostenible
También este tipo de agricultura es llamado agricultura sostenible y es un sistema de cultivo basado en una producción agrícola autónoma basada en la utilización óptima de los recursos naturales, sin emplear productos químicos u organismos genéticamente modificados, incluso ni para abono ni para combatir las plagas utilizan químicos.
De esa forma se logra la obtención de alimentos orgánicos y, al mismo tiempo, se conserva la fertilidad de la tierra y se respeta el medio ambiente con una visión sostenible y equilibrada.
“Esta agricultura no solo resuelve de una manera sana, sostenible y sustentable sino que además le permite tener a la gente una producción de alimentos con más garantías, mas resistencia en la tierra y las cosechas para enfrentar los cambios de la variabilidad climática que cada vez son más frecuentes”, aseguró César Erazo, miembro de la Asociación Comunitaria Unida por el Agua y la Agricultura (ACUA).
Además enfatizó en que la agricultura sostenible o ecológica es una solución viable, real y posible, de la que no hay duda que genera resultados impactantes para la fertilidad del suelo, la salud del ser humano y la economía familiar de quienes la ejecutan.
Por ejemplo, Julián asegura que antes de implementar este modelo de siembra gastaba cientos de dólares al año en concepto de mantenimiento del cultivo y abono de la tierra, sin embargo desde que hace agricultura sostenible gasta alrededor de 60 dólares anuales.
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Israel Martínez, agricultor de la Cordillera del Bálsamo, asegura que los costos económicos de una agricultura ecológica son muchos más bajos |
Israel Martínez, otro productor agrícola de La Libertad, asegura que los beneficios de este tipo de agricultura son más que impactantes tanto para la salud de su familia como para la economía. “Lo que antes gastaba en productos químicos para conservar el suelo y cuidar los cultivos, hoy lo invierto en otras cosas”.
Julián e Israel son los propios productores de los plaguicidas que utilizan en sus milpas, de los abonos que usan, todos de una manera totalmente natural, sin ningún tipo de tóxicos.
“Este nuevo modelo de agricultura debería de replicarse en todo el país, debería primeramente porque las condiciones topográficas donde la gente siembra son pendientes, pero con el enfoque convencional lo que hace es no solo contaminar, sino que causa mayor erosión de los suelos porque no se plantean las condiciones de conservación”, aseguró Erazo.
Julián asegura que es necesario educar a los campesinos o productores agrícolas de tal manera que no “le hagan el feo” a este tipo de agricultura pues genera mayores garantías.
“Pero lo que la mayoría de gente que cosecha no tiene es paciencia para experimentar un cambio en los hábitos de siembra que posee, yo tuve que esperar para ver lo que ahora tengo, no lo vi durante los primeros años, sino con el paso del tiempo”, reveló Julián.
Plan de Agricultura Familiar
Actualmente el gobierno central está implementando el programa Plan de Agricultura Familiar, cuyo objetivo es lograr que El Salvador se convierta en un productor y exportador de alimentos.
Cuando el presidente Mauricio Funes lanzó el plan en febrero de 2011, aseguró que alrededor de 325,000 familias que subsisten gracias a su desempeño como unidades productivas agropecuarias serían las beneficiadas.
Para Erazo, ésa es una buena iniciativa del actual gobierno, pues da visos de que se desea regresar a un modelo agrícola y darle la importancia que se merece este rubro tanto para el desarrollo familiar como económico del país.
No obstante, por el momento no lo ve suficiente como para solucionar los
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Los agricultores separan los desechos orgánicos para luego utilizarlos en la elaboración de abono. |
problemas causados por el modelo químico, pues además continúa repartiendo insumos de ese tipo.
“El gobierno entrega 22 libras de maíz híbrido con un quintal de abono, pero eso no va a resolver la grave situación alimentaria y la crisis alimentaria que hay en las comunidades rurales y en el país”, expresó Erazo.
Además, asegura que el modelo propuesto por el gobierno es dependiente tanto de químicos como de semillas híbridas o transgénicas, lo cual afecta en gran medida el suelo y la salud del ser humano.
Señaló que el modelo de Agricultura Familiar no rompe con la dependencia del mercado, ni con la dependencia de los paquetes tecnológicos de las semillas y los fertilizantes, ni mucho menos de los agro tóxicos utilizados para el control de plagas o para abonar la tierra.
“Este enfoque de agricultura no es sustentable, es decir, acá se siguen comprometiendo y contaminándose los elementos que nos dan la vida, el suelo y hay todo un fenómeno de contaminación y además el fenómeno residual de las sustancias químicas, que contienen estos productos sintéticos que afectan y dañan la salud humana”, dijo Erazo.
Julián e Israel hacen alarde de que ellos y sus familias tienen soberanía alimentaria, pero que hay cientos de familias que con el afán de “comer ahora y sembrar para corto tiempo, no se dan cuenta del daño que le hacen a la tierra” y asegura que dentro de unos pocos años la tierra no será fértil y no producirá “para darles de comer”.
Las prácticas agrícolas ejecutadas actualmente por cientos de campesinos e impulsadas por el gobierno Israel las cataloga como “soluciones de corto plazo que matan a largo plazo”.
Durante varios días, ContraPunto intentó que técnicos del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA) aportaran su postura ante este asunto, pero no fue posible concretar una entrevista.
Crisis alimentaria
El informe Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe 2011, presentado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), asegura que los precios de los alimentos se encuentran en un nivel más alto que el histórico y esto pone en riesgo los avances en la erradicación del hambre y de la desnutrición infantil en la región.
La volatilidad y el alza de los precios en los alimentos afectan a alrededor de 52,5 millones de personas que sufren hambre, el 9 por ciento de la población total de América Latina y el Caribe.
Según el informe, a partir de junio de 2010 los precios de los alimentos volvieron a elevarse, y en agosto de 2011 se produjo un nuevo incremento de precios alimenticios que representó un 130 por ciento más que el promedio de los precios en el período 2000-2005. El alza es un 3,1 por ciento mayor que el punto máximo que alcanzaron los precios en junio de 2008, en plena crisis financiera y económica.
“El alza de los precios internacionales de los alimentos y una mayor inflación general en la región conlleva riesgos de aumentar la pobreza y reducir el acceso a los alimentos por parte de la población pobre”, detalla el informe.
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Esta vaina contiene la semilla de jícama, parte del huerto de Israel Martínez |
Una de las mayores preocupaciones de la FAO es que en la región se han encarecido los precios de los cereales, los cuales subieron en un 36 por ciento en agosto de 2011, comparados al mismo mes en 2010.
“Estos alimentos son la principal fuente de calorías para los habitantes de la región y del mundo, y dos de los más importantes, el trigo y el maíz, aumentaron sus precios en 62 y 104 por ciento respectivamente, solamente en el transcurso del último año”, asegura la FAO.
La FAO advierte que dicha situación representa una mayor volatilidad que la registrada en los últimos 30 años, y de un incremento del 40 por ciento en los últimos cuatro años de los precios de los alimentos.
Sin embargo la FAO divisa que con la elevación de los precios básicos agrícolas se presenta una oportunidad real de dinamización del comercio intrarregional de alimentos y particularmente de los bienes no transables como el frijol, maíz blanco, entre otros productos.
Es este último punto el que hace ver la agricultura sostenible como una viabilidad aun mayor para el desarrollo económico del país. Sin embargo, Erazo asegura que debido a que la crisis alimentaria está aumentando, es necesario garantizar la alimentación de pueblos enteros, por esa razón es necesario que el gobierno actual comience a implementar de forma gradual el modelo de agricultura sostenible.
“Se puede hacer y se debería implementar este modelo como una política de enfoque sostenible, esto haría la agricultura cada vez menos dependiente del petróleo, del mercado de los agro tóxicos y generaría mejores condiciones de dignidad para las familias”, dijo el ambientalista de ACUA.





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